martes, 9 de julio de 2013

Por lo que huyes.

No les pasa que sienten miedo a algo que les puede afectar la vida. A mí si.
Creo que cada cierto tanto te encuentras con esas personas que hacen que empieces a dudar de la forma en la que vives, esas personas que hacen que cuestiones todo por lo que has luchado. Y si que yo he luchado.
Lo vi saliendo del instituto, era él. Lo había reconocido, yo estaba en el bus mientras el caminaba despreocupado. Inmediatamente voltee la cabeza: No puede ser él-pensaba. Me estoy volviendo loca. He de confesar que desde la vez que lo deje de frecuentar, su sonrisa y sus ojos miel me atormentaban en sueños. Recordaba las últimas palabras: - Espero que nadie  te haga sufrir tanto como tú a mí... Y su sonrisa alejándose..
Yo no quería alejarme de él, pero algo en mí me lo ordenaba. Yo creía que era porque la herida que me dejo Santiago andaba fresca y en esos tiempos yo disfrutaba más de mi encierro que del trato con las personas.
Pero él ... él era ese viento fresco en medio de un día caluroso, era la resolución de cualquier acertijo en vida. El hacía que mi vida de un vuelco tremendo. Justo en esas épocas que yo me cuestionaba todo, me cuestionaba el porque hacer lo que hago, el porqué de lo que digo. Era una chica que necesitaba respuestas. Y ciertamente él me brindaba todas las respuestas, con él deje de simular mis rarezas, una vez me pillo haciendo una, me atormenté tanto que empecé a temblar y le pedí disculpas. El me miró asombrado, me sonrió de esa manera que sólo el podía hacer y me dijo: Esas son peculiaridades que hacen las personas especiales, eso nos hace malditamente diferentes. Y nuestra charla de todo el día fue sobre sus peculiaridades y las mías. En esos tiempos que yo recién había salido de mi encierro y me sentía tan vacía, el me hizo más feliz de lo que esperaba. Él es esa fuerza que te arrastra y yo por esa época me dejaba arrastrar... pero sin embargo algo lo arruino todo. Él me dijo que me amaba y yo me quedé helada. No me puedes amar, recién me conoces- les respondí -
 Te conozco 2 meses y lo siento si piensas que es apresurado pero mi corazón me dice que tu eres "ella" y que si no funciona contigo no funciona con nadie.
Yo me quedé helada, yo normalmente le solía tratar algo brusco, a veces le dejaba de hablar para que finalmente el me haga una imitación de una obra teatral y me haga reír, sentía miedo recién estaba fresca mi herida pero me empecé a sentir mal al pensar que disfrutaba mucho de su compañía, con una pizca de culpabilidad pensaba en que al lado de él, Santiago ya ni aparecía en sueños ahora mis sueños eran de esos ojos miel. Me entró pánico al darme cuenta que pasaba mucho tiempo hablando de él, hasta había vuelto a hablar con mis amigos sólo para decir: Él está loco, el cree esto. Me cae tan mal y me reía. Solía tener la manía de dejar mi cabeza sobre la carpeta mirando hacia la nada ya que eran esos momentos donde pensaba en Santiago, sin embargo hasta en esos momentos, él interrumpía con su gran sonrisa. Cuando me dijo que me amaba empecé a temblar ... pero no porque no sintiera nada... temblé porqué sentía todo. Mientras lo miraba un flashback de Santiago vino a mi mente y le dije con la voz entrecortada:
Lo siento, no entiendo como te puedes confundir. Recién te conozco ni entre mis amigos te cuento todavía, es mejor dejar de hablarse. Chau.
Y antes que pudiera dar mi vuelta triunfal el me giró y me dijo mirándome a los ojos: Espero que nadie  te haga sufrir tanto, recuerda que la realeza no sufre por simples mortales. 
Ahora el me hizo su sonrisa de medio costado, me miro con sus brillantes ojos miel y se fue. Dejándome más sola y miserable que nunca.
Era a él a quien había vuelto a ver... 

sábado, 11 de mayo de 2013

Promesa

Han pasado exactamente 4 años, nos hemos alejado. No cumplí la promesa de estar siempre a tu lado y tu no cumpliste la promesa de ser siempre mi super héroe.
Creo que hemos cambiado, no somos iguales . Ya no somos niños. A veces te quisiera escribir, preguntarte ¿Sigues siendo el principito? El principito si, ese bendito cuento que tanto me gustaba y quería que leyeras pero tú no lo hacías: No me gusta leer.-repetías constantemente-. Espero que lo hayas leído, que en algún momento en que pensaste en mí  decidiste leerlo. ¡Vamos! dime que ha sido así, dime que mi voz sonaba en tu cabeza reclamándote el no haberlo leído y que luego de leerlo te echaste a reír pensando: ¡Tú también eras una princesita chibola!
Cuando teníamos 14 años solíamos tirarnos en el pasto, mientras hablábamos incoherencias, reíamos y nos prometíamos cosas bajo juramento inquebrantable. En esos días en donde nos drogaba el aire prometimos siempre contarnos todo , prometimos que a pesar de todo seríamos amigos y prometimos tanto que hoy parece chistoso.
Era gracioso imaginarnos viejitos yo leyéndote un libro mientras tomaba café y tu riéndote con cada tontería que comentabas.
Prometimos que al llegar a esta edad, tendríamos dinero, tu te comprarías un carro y recorreríamos el mundo, tú tienes el carro pero la persona con la que recorrerás el mundo no seré yo y probablemente yo recorreré el mundo con alguien que no seas tú.
Prometimos que nuestro amor seguiría siendo así raro y único. Seguirías siendo el chico de los besos largos y toscos en la frente y yo la chica que amaba ese loco y sucio amor.
Prometimos que cuando lleguemos a esta edad nos comprometeríamos  un compromiso de nosotros en el cual nos tatuaríamos los anillos, nuestro compromiso eterno.
Prometí que te cocinaría en ese día y tu prometiste comer todo sin quejarte.
Prometiste leer todos mis cuentos fingiendo que te interesan y yo prometí escuchar tus canciones fingiendo que me gustan.
Prometimos tanto, como pasar cada cumpleaños comiendo una pizza y tomando gaseosa en el pasto de ese parque, nuestro parque. Creo que ya rompimos todas las promesas, creo que nuestro juramento inquebrantable esta roto y creo que rompimos la promesa mas importante: ser amigos por siempre Pero hoy yo quiero saludarte, no leerás esto , lo sé. Pero mi conciencia no me deja tranquila mientras no te escriba algo por este día que ambos esperábamos hace tiempo, no sé si lo seguimos deseando con la misma intensidad, la Agus de ahora no lo espera, el Santi de ahora no lo sé. Hoy te deseo que la pases genial, que seas feliz muy feliz, que hayas cambiado un poquito tu carácter,  que encuentres el amor, que tu familia este bien, que reconsideres lo de estudiar y finalmente que no me dejes de querer. Te quiero Santi, principito, te quiero amigo.








 
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